La Restauración

Restaurar no es volver a pintar

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Cuando contemplamos una obra deteriorada, puede parecer que restaurarla consiste simplemente en limpiarla y reparar aquello que está dañado.

Pero restaurar no significa rehacer. Como explica la directora técnica del Centro de Conservación y Restauración San Martín, Vania López, antes de intervenir es necesario conocer la obra, estudiar sus materiales y comprender las transformaciones que ha experimentado a lo largo del tiempo.

Solo entonces puede decidirse qué necesita realmente y hasta dónde se debe actuar.

El proceso comienza por lo más elemental: retirar cuidadosamente el polvo y la suciedad superficial. Si existen zonas de policromía desprendida, se fijan antes de continuar para evitar cualquier pérdida. Después llegan las pruebas y los tratamientos de limpieza, siempre adaptados a cada material y a su estado de conservación.

Restaurar sin borrar su historia
Interior de la capilla de la Virgen de los Ojos Grandes

Criterios de restauración

Restaurar sin borrar su historia

Y hay un principio fundamental.

Cuando falta policromía, la intervención se limita a las lagunas existentes, de manera que pueda recuperarse la lectura del conjunto sin ocultar ni sustituir aquello que ha llegado hasta nosotros.

Ese mismo criterio guía toda la restauración de la capilla: intervenir solo donde sea necesario, emplear materiales compatibles y respetar las huellas que forman parte de su historia.

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