Fe y generosidad
Una obra de todo un pueblo
Junto a los grandes benefactores aparecen decenas de donantes anónimos: personas que entregaron unos pocos reales, dejaron una manda en su testamento o depositaron una pequeña limosna.
La cuantía de cada aportación era secundaria. Lo verdaderamente importante era el deseo de participar en una obra que los lucenses sentían como propia y que habría de expresar su devoción a la Virgen.
La capilla de la Virgen de los Ojos Grandes no nació únicamente del talento de grandes artistas ni de la generosidad de unos pocos benefactores. Tras su esplendor se encuentra también la contribución humilde de innumerables personas cuyos nombres, en muchos casos, no han llegado hasta nosotros.