Restaurar una obra como la capilla de la Virgen de los Ojos Grandes significa también investigarla.
Trabajar directamente sobre sus materiales permite reconocer transformaciones anteriores, observar detalles que hasta ahora han pasado inadvertidos y obtener nueva información sobre la historia del conjunto.
Las primeras catas, pequeñas pruebas que permiten conocer qué hay bajo las capas visibles antes de intervenir, ya han planteado algunas preguntas. En una de ellas, la retirada de la pintura plástica dejó al descubierto unas zonas de pigmentación anaranjada que deberán estudiarse con mayor detalle.